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Ser consistentes con Dios: por qué cuesta y cómo superarlo — Parte 2

  • Foto del escritor: Vanerim Atilano Guadalupe
    Vanerim Atilano Guadalupe
  • hace 4 días
  • 5 min de lectura
Mano en silueta alzada hacia una luz dorada intensa, con ambiente cálido y etéreo, sin texto visible
"¡Busquen al Señor y su fuerza; anhelen siempre su rostro! —Salmo 105:4 (NVI)

¿Por qué nos resulta tan difícil ser consistentes con la Persona que más nos ama?


En la primera parte de esta serie, aprendimos que el primer paso para ser consistentes con Dios es tener una razón de peso para relacionarnos con Él. Si aún no has leído la primera parte, puedes encontrarla aquí.


Hoy compartiré el resto de las razones por las que construir una relación consistente con Dios puede resultar difícil y cómo podemos superarlas.


Razones por las cuales nos cuesta ser consistentes con Dios

Acercarnos a Dios —nuestra fuente de fe y fortaleza interior— nos permite vivir plenamente y superar cualquier reto en la vida.


Si conocemos los grandes beneficios de vivir una vida cerca de Dios, ¿por qué nos resulta tan difícil mantener una relación consistente con Él? ¿Por qué olvidamos o posponemos nuestro tiempo íntimo con Él?


Razón #1: No tenemos un plan adecuado

Para mantener una relación consistente con Dios, necesitamos acercarnos a Él de forma intencional. Tener una guía de cómo lo haremos nos ayudará a organizar mejor nuestro tiempo y recursos. 


¿De qué manera podemos determinar el plan ideal para ser consistentes en nuestro tiempo con Dios? A continuación, dos estrategias.


⏰ Encuentra el momento ideal para relacionarte con Dios

Cada uno de nosotros tiene un momento en el que es más receptivo para asimilar, recibir y aprender nueva información. En mi caso, es durante la mañana. ¿Qué tal tú?


¿Cuál es ese momento del día en el que te sientes más receptivo para alimentar tu fe? ¿Te concentras mejor al leer o escuchar un capítulo de la Biblia por la mañana, por la tarde o por la noche? ¿En qué momento del día puedes dedicar un rato a la oración?


Una vez que respondas a estas preguntas, determina cuánto tiempo vas a dedicar a tu tiempo a solas con Dios. Puedes empezar con cinco o diez minutos y luego ir aumentando el tiempo.


Prepárate para tu tiempo con Dios

Después de identificar el tiempo ideal para intimar con Dios, corresponde prepararse para ello.


En primer lugar, elige el espacio donde te encontrarás con Dios cada día. En segundo lugar, coloca tu Biblia, tus devocionales o cualquier otro recurso que quieras utilizar en esta zona designada.


Estas acciones entrenan a tu mente para crear el hábito de que, a una hora determinada, sientas automáticamente la necesidad de acudir a este lugar designado para relacionarte con Dios.


¿Cuál es el mejor lugar en el que puedes estar a solas con Dios? ¿Será en tu dormitorio, la mesa del comedor o la sala? ¿Será en tu carro, estacionado en algún lugar tranquilo? ¿Será en un rincón del dormitorio de tus hijos?


Razón #2: Priorizamos la tarea sobre la relación

Durante nuestro caminar espiritual, es fácil tratar nuestro tiempo a solas con Dios como si fuera simplemente otro punto más de una lista de tareas. Con el tiempo, esta mentalidad transaccional hace que perdamos interés en la Persona con la que nos relacionamos.


Actuar con una mentalidad de «lista de tareas» nos impide disfrutar de lo que más necesitamos: la paz interior, la fuerza, la claridad, el perdón, la transformación, la sabiduría y la certeza que solo provienen de una verdadera intimidad con Dios.


Para superar la mentalidad transaccional, te animo a que consideres lo siguiente:


  1. Tu tiempo a solas con Dios no es una evaluación de desempeño. Dios no te está evaluando por cuánto tiempo dedicas a la oración o por cuántos capítulos de la Biblia lees. A Dios siempre le interesará más la calidad que la cantidad.

  2. A veces nos sentimos cansados, distraídos o frustrados y no tenemos energía para orar, leer o alabar. En esos momentos, sé sincero con Dios y dile cómo te sientes. 

  3. Cambia de entorno y de formato. Incluso en tu espacio sagrado, la rutina puede llevar a una mentalidad transaccional. Mantén las cosas frescas: ora mientras caminas en tu comunidad o parque (yo lo hago a menudo 😌), escucha la Biblia en audio, memoriza un versículo u ora con un amigo.


Razón #3: Dejamos de buscar a Dios cuando surge algo inesperado

Habrá días en los que situaciones inesperadas interrumpan el tiempo que habíamos planificado dedicar a Dios.


En lugar de adaptarnos y ofrecerle el tiempo disponible, a menudo lo dejamos por completo porque no podemos seguir nuestra rutina habitual. ¿Qué podemos hacer en esos días para continuar acercándonos a Dios?


En esos días, optemos por tener «micromomentos»: acciones de corta duración pero muy intencionales. Un ejemplo de esto es hacer una oración breve.


Una oración breve (Yo le llamo “una sencilla oración” 🙂) es un ruego conciso pero intencional, basado en lo que queremos y necesitamos compartir con Dios en el momento. Una o dos frases serán suficientes para este propósito. Recordemos que el objetivo es ser consistentes con Dios sin importar qué.


Aquí seis ejemplos de oraciones breves.


  1. «Dios, hoy no pude tener mi tiempo contigo como lo había planificado. Pero sigo queriendo acercarme a ti. Gracias porque estás conmigo».

  2. «Jesús, gracias por tu sacrificio».

  3. «Señor, gracias porque puedo alabarte dondequiera que esté».

  4. «Dios, estás en mi pensamiento».

  5. «Dios, he echado de menos nuestro tiempo a solas, pero quiero decirte que te alabo porque eres bueno».

  6. «Mi Señor y Salvador, te amo».


Si por cualquier motivo no puedes tener tu a solas con Dios como regularmente lo haces, respira hondo. No todos los días serán iguales. Luego, haz una oración breve. Dos minutos pueden tener un impacto positivo en tu relación con Dios.


Palabras finales

Nutrir nuestra vida espiritual es clave para convertirnos en los mejores seguidores de Jesucristo que podamos ser. La consistencia tiene un papel fundamental en este proceso. Es a través de acciones diarias que logramos ser consistentes en nuestra relación con Él.


Da un salto de fe

¿Con cuál de las cuatro razones que se han tratado en esta serie de publicaciones te sientes identificado? Prueba una o varias de las estrategias sugeridas para ayudarte a superarla. Déjanos saber en los comentarios cómo te fue. 🤗


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