Bendiciendo a otros
- Vanerim Atilano Guadalupe

- hace 2 días
- 3 Min. de lectura
He notado que el 99% del tiempo me enfoco en pedirle a Dios que bendiga a las personas que amo.
No suelo pedirle que bendiga a quienes no conozco. Por ejemplo, a mis vecinos y compañeros de trabajo, a los políticos o al personal de la cafetería a la que voy todas las semanas. ¿Te pasa también?
Esta última semana, al leer Números 6:22–27 en mi momento devocional, repensé este comportamiento.

¿Cómo podemos bendecir a otros?
La palabra «bendición» se refiere a una expresión de buenos deseos.
Una bendición es pronunciada por una persona que confía en que Dios mostrará su favor hacia otra persona.
Un ejemplo de ello se encuentra en el libro de Números 6:22–27. En este pasaje, Dios ordenó a Moisés que compartiera con Aarón y sus hijos, los sacerdotes de Israel, las palabras que debían pronunciar sobre el pueblo de Dios para bendecirlo en su nombre. Estas son las palabras que Aarón y sus hijos recibieron para bendecir a los israelitas.
22 El Señor ordenó a Moisés: 23 «Diles a Aarón y a sus hijos que impartan la bendición a los israelitas con estas palabras: 24 »“El Señor te bendiga y te guarde; 25 el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y te extienda su amor; 26 el Señor mueva su rostro hacia ti y te conceda la paz”. 27 »Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, para que yo los bendiga».
¿No es esto hermoso? El corazón bondadoso de Dios desea que seamos destinatarios de sus bendiciones. Quiere que vivamos bien (v. 24). Quiere que experimentemos su bondad (v. 25). Quiere que vivamos con la seguridad de que permanecerá a nuestro lado y nos concederá su paz (v. 26).
¡La bendición de Dios está disponible para todos! Esta verdad me llevó a repensar mi compartamiento de limitarme a pedir el favor de Dios, únicamente, sobre mi familia y amistades.
Cuando alguien nos desea lo mejor, nos sentimos reconocidos, animados y valorados. Y aún mejor, si es Dios quien nos bendice, nos sentimos muy bien porque sabemos que el Creador de nuestra vida cuidará de nosotros en todos los sentidos.
¿Qué tal si comenzamos a pedirle a Dios que bendiga a nuestros vecinos, compañeros de trabajo, políticos, personal de atención al cliente, líderes, etc.?
Palabras finales
Amigo y amiga, puede que no te conozca personalmente, pero mi compromiso contigo es orar por tu bienestar. Oro para que la bendición de Números 6:24–26 esté sobre tu vida. Deseo que: 24 »"El Señor te bendiga y te guarde; 25 el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y te extienda su amor; 26 el Señor mueva su rostro hacia ti y te conceda la paz”. ¡Amén!
Da un salto de fe
Me he propuesto pronunciar la bendición de Números 6:24–26 sobre aquellas personas con las que entre en contacto durante esta semana. ¿Te unes a mí? Puedes crear una versión breve de la bendición de Números 6. Podría ser algo tan sencillo como «Que Dios te bendiga» o «Que Dios te acompañe durante esta semana». Si te sientes inspirado(a), puedes escribir tu propia bendición. El objetivo es expresar a quienes no conocemos personalmente que Dios está con ellos y que quiere bendecirlos.
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